en Proyectos y trabajo

Dejando un camino recorrido

Hoy es mi último día en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La mayor nostalgia es tener que dejar un proyecto muy importante, pero me satisface haber trabajado en un equipo tan lindo y tan sinérgico.

Comencé en un pequeño proyecto con Boyd y Luis en el Ministerio de Modernización, unos primeros 6 meses muy optimistas.
Luego, Martín me convocó para lo que nombramos como Programa de Cooperación de Políticas Públicas Innovadoras, dentro de Ministerio de Gobierno. Conocimos el país, hicimos amigos, debatimos en profundidad las políticas públicas de muchas ciudades, y más que nada hicimos un gran equipo, con Giselle y Lourdes.

Cuando mi destino ya estaba dicho, nos convocan para lo más dificil que habíamos hecho hasta ahora. El Archivo del Registro Civil.
Hacernos cargo de un edificio que contiene toda la historia de todos los ciudadanos porteños, es motivo de orgullo y de responsabilidad al mismo tiempo.
A veces, entre metrobuses y emprendedores, algunos se olvidan de lo mas escencial, la protección de la identidad de los vecinos.

Para ello intentamos mejorar, optimizar y acompañar los procesos de digitalización. Una tarea árdua, compleja y que llevará muchos años.
Las mentes más modernistas creían que era sencillo. Pero la sensibilidad de esos documentos, los 130 años de constancia metodológica, no son tan dificiles de asimilar.

A veces leo a los “especialistas” que siguen hablando de ciudades inteligentes, y todas esas futurologías, mientras veo los miles de libros de partidas que están en nuestro edificio, supera cualquier idea futurista. Ese lugar es un templo, y por mas tecnología que se intentó interponer, mantiene su mística y su lugar.

Siento mucha pena al dejar a Martín y Giselle en este gran proyecto. Hemos logrado una confianza mutua muy linda como equipo, en las horas extensas de nuestros días de trabajo. Y sobre todo, aprendí mucho. Pero el equipo no somos nosotros nada más, porque esto no es posible gracias a la decisión y apoyo de Silvia y del resto del equipo, en el que logramos hacer que un Ministerio entero funcione y de buenos resultados.

Pero la oportunidad que me ha tocado es única, y estoy seguro que volveré con más experiencia para afrontar nuevos desafíos.
Seguiré transformando la vida de los ciudadanos, desde otro ámbito, y espero más que nada, ayudar a los tecnólogos a entender las cosas desde otro lado. Porque como siempre digo, tecnología no es solo cacharros. Es organización, procesos y artefactos, y mejorar en uno de los tres aspectos, es parte de hacer mejores ciudades y mejores ciudadanos.

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