en Literatura

Escritos para una clase que nunca fué…

Nos dirijimos al abordaje del 71. Siempre hay gente, pese a la gran frecuencia de la línea. El lugar de detención se compone de anuncios publicitarios. Hay mucha gente dentro del vehículo. Intentamos situarnos atrás. La gente no parece de buen humor. Hay mucho tráfico en las calles, y, sin embargo, no hay bocinas. La gente anda resignada. Empujones y permisos. Peleas implícitas por los lugares. Jóvenes sentados. Mujeres grandes que resoplan.
Estando en la puerta antes de bajar nos preguntas si tocamos timbre. Bajamos en un punto central. Tranquilos: hay empujones para todos.
Camino 4 cuadras de avenida hacia el otro colectivo. Los negocios están abriendo. Este vehículo es distinto. la gente es distinta. el chofer es distinto., Somos pocos. hay silencio y comodidad. El chofer nos deja esperando un rato para comprar algunas facturas, pero nadie dice nada.

Yo agarro mis notas, pienso, tengo miles de cosas que hacer, tengo que buscar la ropa de la lavanderìa, tengo que llevar al perro a la veterinaria, y mi mama està con migrañas, pero no me importa, porque tengo que volver a agarrar las notas, y estudiar, tengo una hora màs de viaje, tengo unas 20 hojas por delante. Ahì, sube una señora mayor… tiene un baston y un vestido verde, bastante lindo, atràs de lla, un niño con su madre, una madre jpoven, de unos 30 años… les dejo el asiento. Y la persona al lado mio a la señora… me levanto, guardo mis notas en la mochila, y me voy lentamente hacia el fondo, sè que la gente del fondo suele bajarse antes, y tal vez me den tiempo de sentarme un rato y leer… y re leer…
Pero que cosa! Nadie se baja… miro atentamente a un flaco que se hace el distraido… pareciera que no quiere bajarse, pero todos en el colectivo sabemos que está llegando tarde. Mira su reloj y se levanta: miro al de al lado con recelo: le hago manitos diciendole que se siente; que por favor; que jaja; que me gusta bajar parado: te sonrïe y te dice que gracias: miras al cielo y me decis: oh dios todopoderoso padre nuestro que estan en los cielos
entonces me paro, y se acerca, hay unas maridas al aire, como quien dce : jej… de nada
Entonces me vuelvo a acomodar la mochila, por enesima vez, en este viaje, me paro, enfrente los asientos de a dos, porque en luagar de una oportunidad, tengo dos… y hay dos chicas, de mi edad creo, y hablan… son amigas, una vez màs no puedo pensar en mis apuntes.
Dos chicas, jóvenes, de mi edad creo…
(Creo dios
Ds chicas jovenesç
Unas mas jovatas
(Unas que no leen una goma)

Semáforo. Rojo otra vez, pasa una ambulancia a una velocidad increíble. Siempre pensé cuan feo seria manejar una ambulancia, y saber que siempre llevas algo débil. Algo apunto de quebrar… pero en otro lugar, sabés que podés llegar a salvar algo.
Y el semáforo vuelve a verde, y me olvido de todo, y la calle esa que acabo de pasar, ya quedó atrás , y todas las historias que acabo de vivir ya pasaron, y me queda un rato más de viaje…

Me dispongo a sacar mis notas, aunque incomodo, parado, apretado y sin aire, sé que si no lo hago ahora, no lo hago más.
Abro mi mochila verde marino, y agarro los papeles, los aseguro en la firmeza de mi mano, y me digno a cerrarla cuando las chicas, con gran apuro deciden bajarse, y me empujan…. Agarro las notas que vuelan por el aire, y de milagro, logro sentarme del lado de la ventanilla, como a mi me gusta, y casi empujándome ,y estrujandome contra la ventana, una señora… castaña, de ropa negra y floja, con miles de bolsas que me sacan un poco el aire. Miro hacia fuera. Esta vez es el tren… es la ùltima vìa, las contè , son cuatro, bucarelli, triunvirato, Rodríguez peña, y èsta, por la que paso ahora, sé que me queda poco viaje….
Avisto la esquina. Pienso pararme pero realmente no vale la pena. Hay gente que se piensa que parandose antes van a bajar antes, no no .
Bueno, ya casi llegamos a ciudad universitaria, cruzamos el puente scalabrini Ortiz y passamos las nuevas puertas de alambres que parecen acompañandas de garitas.
Gente toca el tiembre en el segundo pabellón. Perco como siempre son pocos, llegamos al terceroy sebaja la sobra.

By Nicolitas, Pipu, Borbi y Manuchis

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