en estado lateral, Reflexiones

Indignación profesional

Hola, hoy vuelvo al blog, por dos razones fundamentales. Para hacer catarsis y para contarles de mi próximo viaje.
Empecemos por lo malo, catarsis.
Saben que hace rato vengo trabajando para Estado Lateral. Un media lab que funciona con una forma de trabajo muy particular, la cual se orienta básicamente en inventar nuevas propuestas relacionadas con la cultura y la tecnología y llevarlas a la realidad. Para esto, requiere mucha imaginación, dedicación y responsabilidad. En resumen, mucha pasión y pocas horas de sueño.
Resulta que el estudio creció mucho en los últimos meses y se fué incorporando gente al plan de trabajo, y en otros casos se contrató freelancers o proveedores para cubrir la demanda de trabajo.
Cuando una empresa chica empieza a crecer es muy complicado manejar todo, ya que los recursos necesarios duplican los disponibles. Esto significa que hay que contratar más gente, comprar equipos y aprender nuevas cosas cuando no hay ni tiempo ni plata. Por lo tanto, el que pone la sangre es uno.

Así me pasó de trabajar con gente a la que yo respetaba y le tenía mucha fe, pero falló. Y cuando hablo de indignación es porque yo esperaba respuestas, esperaba entusiasmo y que apuesten de la misma manera que lo hacemos nosotros.
Cuando le das la posibilidad a alguien de trabajar con lo que le gusta, de pagarle lo que necesita y de pasarle la pelota para que se explaye en su trabajo cual artista y este no hace ni lo mínimo como para que las cosas funcionen, uno se enoja. No porque no lo hayan sabido resolver, porque entiendo que todos trabajamos con cosas que a veces son nuevas, y por eso los dias que pasamos sin dormir, pero nos esforzamos y damos una respuesta real a la situación.

Pero no es el caso de gente con la que trabajé este último tiempo.
Lo que más me apena es que en todos los casos, es que confié y les di la posibilidad de trabajar con nosotros para armar un grupo estable y entablar un flujo de trabajo. Finalmente tuve que salir a cubrir los problemas que ellos dejaron y estuve más días sin dormir.

Aún así encontré gente que no le ponía las fichas y ahora respeto mucho por su trabajo. Y estoy orgulloso del equipo que estamos armando, sabiendo que ahora somos imparables y que podemos enfrentarnos con cualquier cosa, que podemos articularnos y trabajar juntos para lograrlo.

En fin, este es un post medio heavy y quienes lean esto y se hagan cargo, espero que lo piensen. También aquellos que no tienen nada que ver, espero que piensen acerca de su trabajo, lo que hacen día a día. No dejen de hacer lo que les guste y motivarse por nuevos proyectos, sino pasa esto. Entras a las 9 y salís a las 18 perdiendo 8 horas de tu vida. Yo trabajo casi 14 horas diarias y soy feliz.

Obvio, no voy a estar así toda mi vida, pero por ahora lo disfruto porque es algo que me apasiona. Y se siguen abriendo puertas, con lo cual no veo un final muy cercano…

Quiero agradecer a Ivan y Enrique que creen en mi y me apoyan continuamente, a los chicos que trabajan conmigo y sobretodo a mi novia que me banca todos mis caprichos <3

Escribe un comentario

Comentario

  1. a papota… jee. pero en fin… pasa que esto es un estilo de vida..mas alla de que es muy lindo el sueño o la idea que tenemos, muchas veces nos enfrentamso a la realidad.. y ahi es donde realmente quedan los que pueden y los que quieren vivir de lo que uno elige…

    saludos.