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De Toulouse a Girona, dos pueblos pequeños en dos grandes paises

Día complicado el de ayer, tanto que ni llegué a escribir para ustedes.
Todo comenzó con mi partida de Paris, donde recorrí tanto que mi cuerpo estaba demasiado cansado, dejando malas energías por donde pasaba.
Así fué que me atrapó el miedo. Y esa noche no dormí, me acosté tarde y las 3 horas que tenía para descanzar las enfoqué en buscar una alternativa al viaje que estaba por hacer a la mañana siguiente.
No la encontré y me convencí de que más allá de mi mala premonición, debía partir para poder llegar a España.
Entonces agarré mi valija y salí a primera hora. Apenas fuera del edificio, la manija se rompió. Primera mala señal. Luego al subir al tren, se rompió la otra, ya estaba en camino, no iba a dar marcha atrás.
En el viaje a Toulouse intenté dormir sin mucha suerte. Unas 6 horas de viaje para llegar a un pueblo muy bonito, pero que me recibió mal.
Intenté llegar a un hostel que no salga demasiado caro, los hoteles cercanos a la estación costaban entre 40 y 60 euros. Así que tomé el metro hasta alguna estación que me indicaba el mapa que estaba el hostel. Nunca lo encontré.
Harto, decidí ir a la segura, quedarme en un hotel tranquilo y poder descanzar bien. Entonces regresé a la estación y me alojé en un cómodo hotel.

Luego de darme una ducha, ya que estaba transpirado de caminar bajo el sol por mucho tiempo, me fuí a recorrer la ciudad. A las pocas cuadras recibo el regalo de una paloma sobre un tejado, tercera mala señal.
Más allá de eso las callecitas y edificios antiguos me han encantado. En disposición de curvas, las manzanas iban sorprendiendo y confundiendo mi espíritu. Caminé todo lo que pude caminar, compré provisiones y al escuchar la última señal ( truenos amenazadores de una tormenta que nunca llegó) me convencí que lo mejor era volver y descanzar para el viaje que quedaba.
Así que eso hice, mientras comía un delicioso pero pesado Kebab y miraba el partido contra México.
Luego dormí plácidamente en una cama de hotel, hasta despertarme con buen tiempo antes de salir para poder acomodarme tranquilo y no andar corriendo.
Así es que hoy, tomé un tren rumbo a la frontera, La tour de carol. Y ahora viajo rumbo a Girona ya que me han convencido de que tengo que ir.

Por suerte ya del lado español me pude comunicar con las personas y una pareja de entrada edad me ha ayudado a encontrar el rumbo para llegar a Girona ( o Gerona como ellos la llaman).

Y eso escribí antes de llegar a España, pues que España me recibió mejor pero tampoco para tanto. De La tour de carol llegué a Granollers y de ahí me quise regresar a Girona, pero me confundí de tren, así que tuve que hacer otro transbordo.
A las 19 horas llegué a Girona, y me enamoré. Bajé de la estación y vi esa ciudad moderna pero con restos de medievalismo, mezcla de culturas de diferentes partes del mundo. La misma tranquilidad de Touluse y la prolijidad y buena onda de España.
Así que pensando en quedarme una noche, terminé pidiendo una habitación para 2 días en un hostel moderno y económico a la vez.

De lo poco que pude ver, encontré hermosas calles con bares y casas de piedras, una catedral en la cima con muchas murallas medievales. Realmente impresionante. Pero eso es lo poco. A lo lejos se vé un edificio imponente con razgos árabes, mañana investigaré. Por hoy, subo las fotos que saqué hasta la frontera, mañana las de Girona, no se las pierdan 😉

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