en Japón

Las geishas.

Continuando con mis artículos orientales del Japón, voy a hablar de las Geishas y tratar un poco el tema que se debate continuamente, ya que según encuentro en internet, el concepto de Geisha y es bastante amplio, vamos a ver las diferentes versiones de lo que es una Geisha.
Lo que está en claro, es que aparecieron entre el siglo XVII y XVIII, y a medida que pasaron las décadas fueron cambiando su función.
La aparición de esta forma de vida, para llamarlo de alguna manera, fué cuando el japón se cerró al comercio del mundo. Los Shogunes, o generales, se vieron atacados por la ola comercial inglesa y se cerraron al mundo. Es entonces cuando japón comienza una caída y un empobrecimiento.
Por esta crisis algunas jóvenes eran vendidas a casas donde se las educaba como criadas, se les enseñaban los modales y las artes.
Estas casas eran lugares donde los empresarios iban a hablar de negocios, reuniones sociales, etc., que gracias a la demanda, se formaron barrios llamados ochayas.
Las geishas, tal como su nombre lo indica sería algo así como la persona que domina todas las artes . Lo más común es que hagan actuaciones bailando y tocando el shamisen (Un instrumento musical con tres cuerdas originario de Okinawa).
Por otro lado, originalmente la mayoría eran hombres. Mientras las cortesanas profesionales brindaban entretenimiento sexual, las geishas usaban sus habilidades en distintas artes japonesas, música, baile, y narración.
Las geishas de ciudad (machi) trabajaban independientemente en fiestas fuera de los ochayas , mientras que las de barrio (kuruwa) lo hacían dentro de estos. Al declinar el nivel artístico de las cortesanas, las geishas, hombres y mujeres, tuvieron mayor demanda.

Sin embargo no pasaban de ser esclavas de lujo, compradas y vendidas como un mueble valioso, y eran despreciadas públicamente. Ni siquiera podían poner sus nombres en las tumbas. La vida útil de las geishas era corta, pues rápidamente quedaban calvas por el ungüento con que se peinaban, y el plomo que servía como base para su maquillaje blanco las marcaba para siempre. Su destino por lo general era el asilo o el suicidio: nunca llegaban a independizarse de la okiya, y tampoco les hubiera servido demasiado lograrlo, pues la piel manchada las estigmatizaba para siempre.

Debían dedicar varias horas a vestirse. El maquillaje tenía que cubrir rostro y cuello (también se pintaban la nuca, que era considerada la parte más seductora). Después de colocarse la pasta blanca, pasaban un trozo de madera quemada para ennegrecer las cejas y delineaban los ojos con pintura roja para resaltar los ojos oscuros. De rojo también pintaban las mejillas (con polvo de flores) y los labios.

En cuanto a los servicios sociales, como dije más arriba, las cortesanas hacían ese trabajo. Pero en la ciudad de Onsen, muchas prostitutas se vendían como Geishas a los turistas (en la modernidad, claro), entonces se las empezó a llamar “onsen geishas” y es por eso que se confunden a las geishas con prostitutas. Aún así había algunas que eran mantenidas por grandes adinerados llamados danna a quienes ofrecían su cuerpo.

En la actualidad, existen geishas que eligen esa profesión. Y a pesar de una prohibición, estos barrios de los que hablabamos siguen existiendo y ellas se van a formar ahí como anfitrionas de fiestas sociales.

Aquí tienen mucha información aunque en inglés.

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