Estamos desarrollando inteligencia artificial en nuestros cerebros

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A raíz de esta nota, me he dado cuenta de lo que estamos haciendo como sociedad. En los últimos meses, para mi investigación doctoral, estuve lidiando con Natural Language Processing y bots que desarrollan conversaciones. Entender palabras no es lo mismo que entender lenguajes.

Como propone el artículo, IBM vende Watson como Inteligencia Artificial real. Y no lo es. Al igual que vendieron el concepto de SmartCities y nunca fue lo que vendieron.

Por el momento solo presenciamos algunas máquinas repitiendo algunas tareas, aprendiendo algunas otras. Lo que obtuvimos fue más preguntas que descubrimientos. AlphaGo realizó movimientos impensados para ganarle al mejor jugador de Go. Los expertos ni siquiera saben qué paso en esas decisiones. Como propone Kazemi, debemos tratar a estas máquinas como alienigenas. Porque al final eso serán, seres incomprendidos, extraños a nuestra forma de pensar, alejados de cualquier inteligencia humana.

Pero en el medio de este dilema, las empresas deben vender sus productos. Y el marketing es una de las mejores herramientas humanas, luego de la filosofía, para hacernos creer nuevas cosas. 

Ante la dificultad de desarrollar sistemas humanamente inteligentes, nos convencen que Siri o Allo o Cortana pueden responder a nuestros pedidos. Siempre y cuando sepamos cómo pedírselo.

ctualizado] Luego de haber escrito esta nota, encontré una noticia no menos llamativa, en donde los padres están preocupados de la pérdida de las formas lingüísticas en los niños por acostumbrarse a pedirle cosas a Amazon Echo. También encontré este paper que describe la investigación sobre el uso de estos agentes conversacionales, donde advierten lo mismo, la forma de hablarles debe adaptarse y no puede ser la convencional. [/Actualizado]

Entonces, lo que hacen los programadores es reducir nuestra imaginación a breves indicaciones a dispositivos para que respondan lo que queremos, sólo si lo decimos como las máquinas quieren escucharlos. Es decir, moldean nuestra forma de pensar para encargarlo en lo que ellos venden como AI.

La humanidad es poesía, es creación contextual y referencial. Nuestra imaginación funciona de formas muy extrañas. Rembrandt no copió miles de Rembrandts para hacer sus cuadros, su estilo y marca pictórica qué el resumen de su trabajo creativo. “Crear” un nuevo cuadro con su estilo no se acerca a la capacidad humana. También deberíamos revisar si lo que una máquina hace desde cero se llama arte o diseño, ya que por más que sea “único” es reproducible técnicamente.  Ya que según me concierne, la diferencia original entre uno y otro tenía que ver con la reproducción del objeto en sentido ontológico, ya que todas las reproducciones tienen diferencias en su materialidad.

Cuando digo que estamos creando inteligencia artificial en nosotros, es que en realidad lo que sucede es que creamos una ficción, sintética, de que convivimos con algo que esperamos que sea pero que no es. Esa ficción es útil para algunos propósito, pero no es buena para el desarrollo intelectual y creativo ya que limita nuestra ambición y deseo de llegar más lejos.

Por ello elegí la imagen de la portada (Image credit: Google), ya que representa exactamente lo que sucede, limitar al cerebro a pensar de forma programática y no creativa. Rick Robinson argumenta que las computadoras no son nada sin el juicio humano.  O en un sentido más radical Epstein afirma que nuestros cerebros están vacíos, y la idea de “almacenar en la memora” es solo una metáfora, porque no existe ningún lugar donde se almacene, a diferencia de las computadoras.

A pesar de ello, en el blog Wait But Why, explican muy bien la diferencia entre una Inteligencia Artificial realmente inteligente y lo que se está haciendo hoy en día. Y también sus consecuencias inmediatas.

The AI Revolution: The Road to Superintelligence

Una semana sin el Apple Watch

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Compré el dispositivo en Mayo de 2015, era uno de los primeros en tener un Apple Watch de acero inoxidable. No es que el de aluminio me gustase más, simplemente tenía una demanda que no me permitía tenerlo cuando yo lo “necesitaba”.

Hace unos meses me comenzó a fallar. Específicamente un problema con la carga en el que prácticamente no pasaba del 10%. Pero Apple recomienda reiniciar, desenlazar y volver a enlazar el dispositivo. Funciona. Pero cada vez tenía que hacerlo en menor tiempo, a cada semana. Lo llevé al Apple Store, y a la semana me dieron uno nuevo.

Toda mi vida usé reloj, desde chico. La ausencia en mi muñeca me da un poco de paranoia. Por lo tanto volví a mis relojes mecánicos. Primero descubrí que más de uno ya no tenía la batería cargada. Luego, que la correa molestaba un poco porque estaba o suelta o apretada, no se puede ajustar como la Milanese Loop. 

Realmente no extrañe demasiado el Apple Watch. Ni saber cuantas calorías estaba perdiendo, ni alguna otra cosa (no se me ocurre nada vital). Pero hubo algo que si me pareció notablemente diferente en mi rutina. Las notificaciones en el celular son molestas cuando suenan, y no las siento cuando están en vibrador. Me acostumbré a “sentir” las notificaciones en mi muñeca, y es una sensación extraña.

No soy una persona que usa mucho las aplicaciones de mensajes, uso bastante twitter pero no tengo urgencia de que me notifique alguna respuesta. Mas bien soy un usuario pasivo. Pero siempre fue mi propósito que me desligue de mirar el teléfono. Y creo que lo logró.

Si a esto vamos a llamar Ubiquitous Computing o lo que sea como lo quieran llamar, me gusta.  Estoy un poco cansado de depender de estar mirando dispositivos. Sin duda aún llevará tiempo para que la industria nos lleve a esto. Pero la libertad de llevar cosas está buena, siempre y cuando podamos controlar nuestra privacidad y libre albedrío.

 

PD: Habrán notado que mi sitio cambió de dirección y diseño. Espero que les guste. Y actualicen su lector RSS para que apunte a https://manuchis.net/feed.

Data-driven obsession

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Mucho vengo leyendo sobre la aparición de objetos/dispositivos que nos “ayudan” a controlar cual o tal indicador.
Hasta hace unos años, controlarse la presión, el peso y la visión cada tantos meses era suficiente. Hoy en día, además controlamos nuestro plan de datos móviles, la energía que consumen nuestros electrodomésticos o el agua que consumimos.

Como expone Alexis Madrigal, esto nos puede llevar a una decepción. No solo personal, porque el mínimo cambio en los datos probablemente no se vea reflejado en un cambio real. Tampoco en el mundo, ya que realmente no sabemos qué consecuencias tiene este nuevo comportamiento de “medir” todo y tomar decisiones a partir de ello.

Y ni hablar si las máquinas comienzan a tomar decisiones por nosotros. Alexis pone de ejemplo al mundo de la publicidad. Pero sucede en las listas de Spotify o algunos servicios de cartografía, donde lo sugerido se aleja bastante a lo deseado. Incluso Apple se dio cuenta de ello, proponiendo listas musicales curadas por gente de verdad. Tesla, por su parte, está utilizando Machine Learning a partir de las decisiones de sus usuarios para hacer el cambio de carril, etc.

Es que yo me pregunto si esta obsesión por hacer todo mas “inteligente”, no nos vuelve más paranoicos. Por ejemplo, este espejo que te muestra el futuro yo… en que universo paralelo esto va a ser realidad?

De todas maneras, parece que las startups están obsesionadas con la gordura de la gente, hasta que haciendo un análisis del tipo de productos que se lanzan, podemos ver las preocupaciones de la población.
Volviendo a Apple, el uso de los tres circulos en la app Actividad, son más efectivos, manteniendo el aviso de levantarse y el objetivo de caminar 30 minutos, es una forma de mantener el rito de vida sin volverse una obsesión.

Aún no se si alguien hizo algún tipo de estudio sobre la frustración al no mantener los niveles que las aplicaciones nos sugieren. Debo admitir que en los últimos meses, mi ritmo de vida fué muy intestable y cada semana mi Apple Watch me sugiere bajar el objetivo de calorías quemadas. Y en algún rincón de mi cabeza siente cierta culpa por ello.

Sabemos que las sociedades más exigentes están aumentando la tasa de suicidios. Y en particular, no creo que estos pequeños dispositivos que nos dice que mal nos va, no son más la evolución de las revistas de moda que mostraban personas delgadas, llevando frustración a la sociedad en vez de un beneficio real.

Como última instancia de esta obsesión, tenemos este servicio que dice ser el Yelp de las personas. En fin, el mundo está obsesionado con los datos. Y yo creo que está siendo un peso más grande llevar encima la culpa y la responsabilidad de tantos cambios irrelevantes, que nos olvidamos los valores de la banalidad y la empatía, que son fundamentales para una sociedad.

Bueno, y hablando de aparatitos que nos está llevando al extremo, no se que pasará cuando se pierdan algunas contraseñas por ahí y cualquiera pueda entrar a tu casa

El estado de Internet de las Cosas en Argentina

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El jueves pasado realizamos una conferencia sobre Internet of Things, a la que asistieron 140 personas. La mas grande desde que iniciamos el grupo en 2012. La tendencia de esta industria es evidente. La gente quiere saber de qué se trata.

IoT según el Hype Cycle de Gartner
Perfiles de miembros del Meetup Internet of Things Buenos Aires

En febrero escribí para Telefónica, una nota sobre la situación local de todo esto. Hoy en día algunos problemas persisten pero ciertas oportunidades han aparecido y otras crecen. He conocido mas emprendimientos que han surgido en este último año y estoy muy contento por ello.

Estoy seguro que es una industria que puede seguir creciendo. A pesar de ello, contamos con tres grandes obstáculos.

En primer lugar, continúan las dificultades de acceder al hardware. Los precios son exorbitantes si se quiere producir localmente, con tiempos indefinidos y mucha inseguridad efectiva. Poca liquidez y crédito. Si se trata de importar, es casi imposible. Mucho si necesitas hacerlo en poco tiempo.
A pesar de esto, la importación de componentes no está tan restringida, eso abre una oportunidad pequeña.

El segundo gran problema son las telecomunicaciones. En las ciudades, las frecuencias están cruzadas y totalmente saturadas. Pensar en sistemas con una debilidad comunicacional, puede producir la inseguridad que se supone que IoT evita.
Al mismo tiempo, en el campo existe zonas fuera del alcance de las antenas móviles. Y como nuestro territorio es tan extenso, no es tan fácil generar una buena cobertura.
Hay que trabajar en lograr bandas de comunicación exclusivas para estos dispositivos. Y pensar soluciones específicas para lugares más inhóspitos. ¿Hace falta que los gobiernos se metan en esto? ¿Hace falta un lobby (cual FCC) que empuje hacia una regulación en las frecuencias no reguladas? Son preguntas que aún me hago. ¿Quienes serán los futuros operadores de estas tecnología?

El tercer problema, es mucho más sencillo de resolver. Es un problema de marketing. A las empresas actuales les cuesta ver la oportunidad. So incapaces de encontrar nuevos mercados y se estancan.
Hablo de las viejas industrias que tienen miedo de incorporar cierta tecnología, pero también hablo de nuevos emprendedores que se quedan estancados en su profesión.
Hay que conectar estos dos mundos, y para ello no se necesitan más ingenieros. Se necesitan especialistas en marketing y diseñadores que sepan generar nuevas oportunidades, que se amiguen con la tecnología y se preocupen por darle una vuelta creativa a las necesidades de los clientes.
Muchos de los emprendimientos que conocí necesitan ser asesorados para que sus productos sean diseñados y sean puestos en el mercado y se multiplicarán por mil sus ventas.
Como dijo Jose Luis Carmona, el campo es muy hostil, y un ingeniero de la ciudad no sabe como salir a venderle a un productor rural, no sabe ni siquiera cuales son sus problemas reales. Y es la economía más grande del país. Less Industries se dio cuenta a tiempo y está logrando buenos resultados.

Hay que pensar en qué industrias se puede innovar. Pensar en un producto al consumidor, es muy difícil de que sea rentable. El campo es uno de los grandes jugadores.

Pero también, la crisis energética puede ser una gran oportunidad, y no solo hablo del petrolero o de paneles solares. Existe la capacidad de mezclar varios universos para solucionar el gran problema nacional.
Un ejemplo podría ser la biomasa, que los productores alimenticios podrían elaborar a partir de desechos, o bien la ciudad también podría hacer lo mismo si empieza a separar los residuos orgánicos.
De esta manera, IOT podría ayudar a generar una trazabilidad de los desechos, y medir la generacion energética. Y es solo un ejemplo.

Nuevamente citando a Carmona, no debemos dejar que Internet of Things sea solo un discurso de las grandes empresas. En The Atlantic advierten algunos peligros. Pero hay que ver la oportunidad. Hay mucho que resolver y el mercado que se está abriendo es gigante.
Vamos a estar trabajando para que existan oportunidades de desarrollo e implementación en el mercado local, no podemos permitir que la región se quede afuera de otra industria más. Necesitamos políticas que faciliten su desarrollo y el apoyo de la industria local para que se haga realidad.

La ansiedad digital y las futuras tecnologías invisibles

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El surgimiento de la industria tabacalera, como la conocemos hoy fué acompañado desde el origen de la publicidad, la moda y la obsolecencia programada. Una revolución, promovida por la necesidad de generar un consumo constante, sumado al aumento del individualismo y el pensamiento liberal. El cigarrillo fué un ícono, si hablamos de objetos de moda, y se refleja perfectamente en la serie Mad Men.

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Pero en los últimos años, la batalla por el cuidado de la salud y el medio ambiente, la implementación de leyes que limitan los espacios para fumadores, y un decaimiento en la imagen del fumador, han desplazado el cigarrillo como objeto de placer y de status. Incluso con el surgimiento del cigarrillo electrónico, la batalla parece perdida. Ahora las tabacaleras van por la marihuana, pero esa es otra conversación.

El placer, y el depósito de la ansiedad, el status y la moda ha pasado a manos de la industria tecnológica. Apple lo entendió muy pronto, y desde el lanzamiento del iPod ha revolucionado los estándares liberales hasta llegar al iPhone.

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El iPhone, y el resto de los teléfonos similares que han lanzado el resto de las compañías, son el objeto digital más revolucionario. No por su tecnología y capacidad de procesamiento, sino porque es el elemento que reemplaza al cigarrillo en nuestras manos.

La ansiedad y la costumbre del ser humano de “hacer algo” con nuestras manos en todo momento, ha sido bien interpretada por la industria tecnológica. Esa obsesión, mal entendida como una distracción mental, forma parte de nuestra naturaleza más antigüa. Desde que el hombre tiene razón de ser, ha creado herramientas con sus manos.

Pero algo que el iphone no reemplaza, es la ansiedad oral. Me pregunto cómo las personas encuentran una vía para derivarla, acá dicen que está aumentando la obesidad.

Pero la pregunta que debemos hacernos tiene que ver con el futuro. A corto plazo, lo que se discute son los wereables, o en un principio, los relojes inteligentes.
Por lo menos, por parte de Apple es un rumor, y otras compañías se adelantaron a lanzar su modelo. Pero la empresa de la manzana sabe que su eje sigue siendo el iphone, ya que todo se relaciona con él, generando un ecosistema dependiente, pero entendiendo que es una relación legítima con el dispositivo. En cambio, aquellos que solo ven un producto diversificación, generando nueva demanda, encuentra que sus ventas no son satisfechas como se esperaba.

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Un futuro más lejano, nos lleva a pensar en la tecnología ubicua. Adam Greenfield, y otros tecnólogos han escrito mucho sobre estas tecnologías, que gracias al avance como las pantañlas oLED y dispositivos sensoriales, se pasará a tener tecnología sobre cualquier superficie.

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¿Qué pasará con los valores en los que el cigarrillo y el smartphone ocupo su lugar? Somos seres manuales (o digitales) y no podemos escapar de eso. Ni siquiera Google con Glass ha sido capaz de desplazar el control de nuestras manos hacia nuestros ojos.
La moda y el status es valorado en un reloj, pero hay mucho más que un smartphone representa. Probablemente un pequeño dispositivo que controle a estas superficies tecnológicas, sea la solución. Pero las nuevas tecnologías no dejarán de estar al alcance de nuestra mano…

Resolviendo los problemas de Uber

Shanghai, China. February 13th 2014. Driver images for UBER marketing content.

Shanghai, China. February 13th 2014. Driver images for UBER marketing content.

El título no es más que para llamar la atención, porque para resolver los problemas, debemos pensar ¿Problemas para quién?
Para los que no saben de que hablo, Uber es una compañía que brinda un servicio de transporte privado con chofer basado en el uso de una aplicación móvil.

El problema que encara hoy la empresa, es que en Londres, los taxistas se pusieron muy enojados y se convirtió en un problema público. Pero el problema que tiene en Londres, podría tenerlo en muchas otras ciudades, como España, donde un transporte de ese tipo está muy regulado. Es decir, los taxis pagan una licencia muy cara para funcionar, y ahora una startup viene a pisarles los talones ofreciendo otros precios y totalmente desregularizado.
Los medios de transporte, en la historia de las ciudades, han ido evolucionando. El colectivo como lo conocemos hoy, pasó por muchas etapas, y en algunos países conviven viejas formas con otras más modernas, como en Chile o Colombia.

Uber puede ser muy innovadora (y problemática para el status quo), o solo un agregado tecnológico. En Argentina, estamos muy acostumbrados a los remises, y el uso de los mismos no difiere mucho de Uber, solo cambia el soporte digital en la forma en que se pide el mismo. De hecho, hace varios años, cuando la inseguridad llegó a un nivel muy alto, comenzaron a aparecer servicios de Radio Taxi, donde el taxi podría ser pedido por teléfono. El sistema también es similar.

El servicio de Uber, permite nuevas formas de acercar un servicio a la gente. Incorpora nuevas tecnologías que permite mejorar el servicio, ofrecer mejor calidad de atención. Pero viéndolo desde otras perspectivas, hay un par de cosas que me preocupan y se habla poco.

Desde un aspecto económico, Uber es monopólico, definiendo una tarifa única, y que a través de su masificación no permite el desarrollo de otras compañías iguales en la misma ciudad, y compitiendo con el servicio de transporte público como son los taxis. Como muchas compañías tecnológicas, su modelo de negocios se beneficia de los agujeros legales evitando pagar los impuestos correspondientes.

Desde una perspectiva política, Uber es autoritario. Por la misma razón de que define sus tarifas, gana beneficios de su explotación y no permite una injerencia del estado acerca del valor de su servicio.

Desde un aspecto social, Uber es excluyente, ya que puede acceder solo aquel que tiene un smartphone, sabe usarlo, tiene conectividad y tiene la oportunidad de ser parte del conjunto social que pueda acceder a los usos y costumbres de esa tecnología.

Por otro lado, Uber está en pleno desarrollo. Y es por eso que se debate en la arena política y pública si el servicio debe ser regulado. Un estado que no responde a esa demanda emergente es un estado negligente. Por dos razones, primero es una amenaza contra lo público, y es una amenaza contra la seguridad.
De hecho el segundo ítem, disparó otra crisis hace unos meses, donde el servicio comenzó a cobrar un extra por “mayor seguridad”.

¿Uber es bueno o malo? Depende para quién, en qué contexto, bajo qué reglas y normas. Desde un análisis socio-técnico, se podría analizar un posible funcionamiento de la empresa según condiciones actuales de la aceptación tecnológica, el déficit en movilidad que sufren las ciudades y el hype de las aplicaciones móviles. La lógica indicaría que en los países centrales, funciona mejor por su adaptación al uso de aplicaciones móviles, etc. Pero lo de Londres nos muestra que no.
De hecho, en Argentina sería muy aceptado! Salvo porque el 60% de la población o más, no lo usaría. Ni sería negocio para su central americana por los problemas de cambio y exportación de divisas. Ni hablar de que hay muchos taxis y la “institución” del taxi brinda la suficiente confianza (cosa que en NYC no pasa).

Creo que falta mucho pensamiento crítico, tanto para la empresa, para los que opinan a favor y en contra, y para los gobiernos, que tienen que decidir acerca de la realidad. ¿Es realmente Uber un servicio revolucionario?¿O solo aprovecha un momentum?
Yo estoy totalmente a favor de lo colaborativo. Pero la colaboración, tiene que ser en términos de inclusión, cooperación y en favor de lo público. De otra manera, estamos frente a un aprovechamiento de los vacíos legales, para generar un beneficio privado.

[Actualización]
Hoy veo esta nota, en donde se comenta un problema más, el bajo precio que se le paga a los conductores y ya se habla de una gremialización.
Pero no quiero resaltar el problema, sino resaltar que lo que está pasando con Uber, es que están saltando conflictos localizados a partir de esta empresa. Eso es bueno, porque se pone en discusión cuestiones que le preocupan a la gente.
Lo cual, no quiere decir, que Uber tenga éxito al acabar todo esto. Pero si permite “repensar” las cosas que están dadas. Y ahí, puede ser bastante innovador.

[Actualización 2]
No puedo dejar de actualizar esta nota. Es que la cosa se va poniendo interesante, ya que acabo de encontrar esta nota que habla de las licencias de taxi como inversión, y que Uber viene a romper todas las reglas.
Uno puede pensar “Genial! Eso permite democratizar los servicios!”, pero no. Hay muchas familias que viven de eso, que han construido su economía y que probablemente no sea la mejor, pero les da seguridad, sobre todo a muchos inmigrantes. Depende el caso, no siempre sucede esto.

Esto nos demuestra, una vez más, que la innovación deja atrás a una parte de la sociedad, en general minorías. Se convierte en algo excluyente, y el bien para todos puede ser un mal para pocos, pero que siempre nivela para arriba.
Lo cierto, es que también cuando Uber se vuelva una constante, los abusos que se llevan a cabo hoy en el universo de los taxis, se van a trasladar a las nuevas formas de conducción.

[Actualización 3]
Hablando de Sharing Economy, encontré esta interesante explicación de por qué es una reproducción neoinstitucionalista/solucionista y que los problemas siguen sin resolverse.

[Actualización 4]
No puedo dejar de actualizar este artículo. Porque encontré esta noticia donde Helsinki planea que para dentro de 10 años sus ciudadanos no tengan que comprarse un auto. Es decir que habrá servicios de transporte público con todas las necesidades. Y si uno se pone a pensar, es similar a la propuesta de Uber, pero público, con un bajo costo.
Y como verán, las ciudades también tienen sus respuestas frente a las nuevas oportunidades, dejando de lado el lucro que puede tener una empresa privada.

[Actualización 5]
Esto sigue, la noticia de hoy es que Seoul, una de las ciudades que más apuesta a las ciudades inteligentes y a la economía creativa, declaró que va a perseguir a las aplicaciones como Uber.

[Actualización 6]
Ahora sí se puso interesante, en la ciudad Australiana de Victoria el Gobierno local llegó a un acuerdo con Airbnb para poder dar alojamiento para las situaciones de emergencia. Lo “colaborativo” empieza a tener sentido.

Save the Lab

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Este es un post de reivindicación. Corto, pero preciso.
Hace unas semanas, salió a la luz la posible maniobra que estaría negociando la alcaldía de Madrid para dejarle el hermoso edificio de las Serrerías Belgas de MediaLab Prado, a Telefónica.

El MediaLab originó todo lo que soy. Fué inspiración para Estado Lateral, donde trabajé durante algunos años y que me permitió viajar a conocer cuando aún estaban en Plaza de las Letras. También intentamos hacer algo parecido en Buenos Aires con Enrique Avogadro, que no funcionó, pero cada uno siguió con su búsqueda (Ahora el CMD tiene su laboratorio, lejano a MediaLab, pero inspirado en sus orígenes).

El MediaLab-Prado, gracias a la difusión de sus contenidos y de sus encuentros por streaming, me permitió conocer a gente maravillosa, que inspiró a mi carrera, como Juan Freire o a José Luis de Vicente, por nombrar algunos. Me hizo conocer el concepto de pro-común, del que tanto escribí en mi blog. Me hizo realizar CityCamp, y crear Chiripa. El Medialab-Prado, es el espacio de innovación más representativo para el mundo hispano.

Defender los espacios públicos innovadores, es defender el futuro.
Algunos argumentan que la gestión privada igual es buena, pero no es igual de buena. Porque no se trata solo de los contenidos que se desarrollan, sino de los valores que se transmiten. Y un lugar abierto, como lo es ahora, es vital y necesario.

Para entender qué está pasando con el laboratorio, visiten savethelab.org

El auge de las aplicaciones de proximidad

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Hiperlocalismo, es un término comúnmente utilizado para el mundo de las noticias, pero se refiere a información orientada hacia adentro de una propia comunidad, con foco a sus residentes. Para el mundo del urbanismo, se trata de conectar a los residentes de una misma comunidad, en torno a diferentes prácticas, que van desde la planificación colaborativa, hasta la intención de revalorizar sectores a partir de la actividad comunitaria. Un claro ejemplo del uso de este concepto es el proyecto Neighborland.

Neighborland

Cuando idee comu.la, el servicio de ayuda para vecinos, sabia que el hiperlocalismo era lo que venía en el mundo digital.
Las redes sociales hicieron el cambio. Hace 8 años que existe la aplicación que revolucionó internet, Twitter. Motivado por el aumento de uso de los smartphones, twitter se convirtió en una forma facil de comunicarse con personas de intereses similares.

Hoy esa barrera ya está lejana, y dejamos atrás a las personas que teníamos cerca.
Evidentemente hoy existe una preocupación por aquellos que están aún más cerca, y esto se ve potenciado por nuevas tecnologias que facilitan la conexión directa, como es el ibeacon o nuevos protocolos de bluetooth LE, algo que Apple adelantó con el AirDrop.
Pero también nacen nuevas aplicaciones orientadad al hiper-localismo. Tinder, esa famosa aplicación para calificar a las personas cercanas por si son bonitas o no. Cloak, permite evitar en la ciudad a las personas que están cerca tuyo. Y ahora fireChat hace una nueva propuesta de hablar con las personas cercanas a través de Bluetooth o redes wifi.

Esta última app me parece especialmente innovadora, ya que considerando las dificultades que están surgiendo en algunos países para acceder a internet, como en Turkia y Venezuela, una alternativa que se maneje como red de nodos y de forma anónima (aunque no totalmente segura) es especialmente oportuna.

Por otro lado, la forma de apropiarse de la ciudad con estas aplicaciones, marca una nueva etapa en el urbanismo digital, agregando esa nueva forma de conexión descentralizada que hacía falta. Serendipitor, es una aplicación que tiene sus años, desarrollada por el investigador Mark Shepard e invita a “navegar” el barrio o la ciudad con diferentes objetivos. La misma se basa en conceptos de los situacionistas de los años 70.

serendipitor

Por último, el sitio Nextdoor.com, el cual fué inspiración para Comu.la es una red social que excluye aquellos que no están cerca para generar privacidad hacia dentro del barrio.
La privacidad es aún una materia adeudada en estas nuevas aplicaciones, ya que los dispositivos son fáciles de rastrear y cuando se trata de personas en cercanía, no falta aquél que quiere tomar provecho. Por ejemplo, para el caso de nextdoor, en el que uno provee información de su propia casa, los límites para definir el barrio son confusos, y pareciera que está pensado para barrios cerrados o ciudades-jardín.

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